Tal y como avanzan las tecnologías cada vez es más
frecuente encontrarnos con portales que nos ofrecen productos y
servicios a través de la Red. Y poco a poco los usuarios
empezamos a dar uso a este tipo de servicios, aunque todavía
nos sentimos reticentes a revelar nuestros datos privados y bancarios
así como así.
Esto puede deberse a la falta de seguridad que en unos casos está
ausente y en otros no sabemos hasta que punto es fiable.
La seguridad, hasta ahora, nunca ha sido uno de los principales
puntos a la hora de tener en cuenta el desarrollo y la evolución
de Internet.
Parece que este detalle tiende a cambiar, y que la seguridad enfocada
al comercio electrónico busca la seguridad de los datos de
sus usuarios. La incorporación de mecanismos, técnicas
y algoritmos adecuados para realizar transacciones electrónicas
se hace necesario para evitar los riesgos a los que nos exponemos.
Se puede hablar en este sentido de cuatro aspectos básicos
de seguridad: autentificación, confidencialidad, integridad
y el no-repudio.
Autentificación
La autentificación es el proceso de verificar formalmente
la identidad de las entidades participantes en una comunicación
o intercambio de información. Por entidad se entiende tanto
personas, como procesos o computadoras.
Existen varias formas de poder autentificarse:
- basada en claves
- basada en direcciones
- criptográfica
De estas tres posibilidades la más segura es la tercera,
ya que en el caso de las dos primeras es posible que alguien escuche
la información enviada y pueden suplantar la identidad
del emisor de información.
Desde otro punto de vista se puede hablar de formas de autentificarse,
como puede ser a través de la biometría (huellas
digitales, retina del ojo, la voz...), por medio de passwords
o claves, y por último utilizando algo que poseamos, como
un certificado digital.
Se llama autentificación fuerte a la que utiliza al menos
dos de las tres técnicas mencionadas en el parrafo anterior,
siendo bastante frecuente el uso de la autentificación
biométrica, que como se indicó antes se basa en
la identificación de personas por medio de algún
atributo físico.
Confidencialidad
La confidencialidad es la propiedad de la seguridad que permite
mantener en secreto la información y solo los usuarios
autorizados pueden manipularla. Igual que antes, los usuarios
pueden ser personas, procesos, programas...
Para evitar que nadie no autorizado pueda tener acceso a la información
transferida y que recorre la Red se utilizan técnicas de
encriptación o codificación de datos.
Hay que mantener una cierta coherencia para determinar cuál
es el grado de confidencialidad de la información que se
está manejando, para así evitar un esfuerzo suplementario
a la hora de decodificar una información previamente codificada.
Integridad
La integridad de la información corresponde a lograr que
la información transmitida entre dos entidades no sea modificada
por un tercero y esto se logra mediante la utilización
de firmas digitales.
Mediante una firma digital se codifican los mensajes a transferir,
de forma que una función, denominada hash, calcula un resumen
de dicho mensaje y se añade al mismo.
La validación de la integridad del mensaje se realiza
aplicandole al original la misma función y comparando el
resultado con el resumen que se añadió al final
del mismo cuando se calculo por primera vez antes de enviarlo.
Mantener la integridad es importante para verificar que en el
tiempo de viaje por la Red de la información entre el sitio
emisor y receptor nadie no autorizado ha modificado el mensaje.
No-repudio
Los servicios de no-repudio ofrecen una prueba al emisor de que
la información fue entregada y una prueba al receptor del
origen de la información recibida.
Con este aspecto conseguimos que una vez que alguien ha mandado
un mensaje no pueda renegar de él, es decir, no pueda negar
que es el autor del mensaje.
Para el comercio electrónico es importante ya que garantiza
la realización de las transacciones para las entidades
participantes.
Se aplica en ambos lados de la comunicación, tanto para
no poder rechazar la autoría de un mensaje, como para negar
su recepción.
Es necesario identificar la información que debe conocer
cada una de las entidades participantes en el proceso de comercio
electrónico y con ello permitir la privacidad de forma
graccionada a las partes autorizadas para su uso.
Como conclusión indicar que la combinación de estos
cuatro aspectos mencionados, que son la autentificación,
confidencialidad, integridad y no-repudio, garantizan en cierto
grado la seguridad en las trasacciones electrónicas.
Conocer y aplicar conceptos, técnicas y algoritmos para
implementar un sistema de seguridad es imprecindible para minimizar
riesgos y así poder asegurar al usuario que el comercio electrónico
es un mecanismo seguro en el cual puede confiar siempre que se trate
con la delicadeza que requiere.